Casi todo lo que hoy haces a mano en tu negocio ya se puede hacer solo. Te armamos el sistema que lo hace, pieza por pieza.
Atender el WhatsApp, responder en la página, cobrar y facturar, saber qué anuncio trae clientes, leer el correo, pedirle al proveedor antes de quedarte sin nada. Cada una de esas tareas tiene hoy una pieza que la hace por ti y te informa. Nosotros las armamos a la medida de tu negocio y las juntamos en un solo panel. Empiezas por una. Creces cuando quieras.
Trabajamos en línea con negocios de habla hispana.Inteligencia artificial donde sirve. Automatización donde alcanza. Y las decisiones, tuyas.
Pide tu muestra- «Algo que me atienda el WhatsApp.»
- «Saber si los anuncios me están dando plata.»
- «Facturar y cobrar sin perseguir a nadie.»
- «Ver cómo va el negocio sin preguntar.»
Barbería El Rey
Simulación. Nombres inventados; así se vería tu perfil y tu WhatsApp con la primera pieza.
Los problemas que la gente ya está intentando resolver con inteligencia artificial. Y con programas.
No llegan pidiendo «un sistema». Llegan con una de estas frases. Cada una tiene su pieza.
Me escriben al WhatsApp y no doy abasto.
1WhatsApp atendido
- Responde precios, horarios y disponibilidad al momento.
- Agenda, cotiza y toma pedidos.
- Te pasa a ti lo que necesita una persona, con el resumen hecho.
La gente entra a mi página y se va sin escribir.
2Atención en tu página
- Un asistente que contesta dudas en tu página.
- Recoge los datos del interesado.
- Lo pasa a tu WhatsApp o a tu agenda. De noche también.
Pago anuncios y no sé cuál funciona.
3Anuncios medidos
- Cuánto gastas en cada anuncio y cuántos te escribieron por cada uno.
- Cuánto te costó cada cliente.
- Te avisa cuando uno se dispara o deja de rendir.
Facturo a mano y me pierdo con las cuentas.
4Facturación y cobros
- Facturas y recibos desde el teléfono.
- Quién pagó y quién debe, con recordatorios de cobro que salen solos.
- El cierre del día sin calculadora.
Mi correo es un pozo sin fondo.
5Correo con asistente
- Lee lo que llega y separa lo urgente de lo que puede esperar.
- Redacta las respuestas de rutina para que las apruebes.
- Cada mañana, un resumen de lo que importa.
Mis clientes viven en el teléfono de cada vendedor.
6Clientes y vendedores
- Cada cliente con su historial; cada vendedor con sus pendientes.
- El seguimiento que no se hizo, señalado en rojo.
- Si un vendedor se va, sus clientes y sus pendientes se quedan en el sistema.
Me entero de que algo se acabó cuando un cliente lo pide.
7Inventario y proveedores
- Lo que hay en cada sucursal y lo que se está acabando.
- El pedido al proveedor listo para enviar con un toque.
- Lo que está por vencer.
Nunca sé cómo va el negocio de verdad.
8Panel del dueño
- Ventas, vendedores, proveedores, inventario, facturación, administración y depósitos.
- En una sola pantalla, al día.
- Lo abres y lo sabes.
Cada pieza funciona sola. Juntas, son tu sistema.
Un panel donde ves el negocio entero sin preguntarle a nadie.
Hoy, para saber cómo va el día, le preguntas al vendedor, revisas el WhatsApp, abres la hoja de cálculo y miras la cuenta del banco. Cuatro lugares y ninguno habla con el otro.
En tu sistema esas cuatro cosas viven juntas. Abres el panel y ves qué se vendió en cada tienda, qué anuncio trajo a los clientes de hoy, qué facturas faltan por cobrar, qué depósitos entraron y qué hay que pedirle al proveedor antes del viernes. Y cuando algo se sale de lo normal, el sistema te escribe a ti antes de que te enteres por un cliente.
No es un programa que compras y al que te adaptas. Se construye sobre cómo ya trabajan tú y tu equipo, y lo que no sirve se saca.
Lo que pasa cuando compras programas sueltos.
Cada uno te obliga a trabajar a su manera.
Entrenas a tu gente en tres pantallas distintas y lo que el programa no sabe hacer lo sigues haciendo a mano. El tuyo copia cómo ya vendes y cómo ya anotas.
Ninguno habla con el otro.
La venta está en uno, el cliente en otro, la factura en otro y el inventario en una hoja. El tuyo nace junto: una venta descuenta el inventario, genera la factura y anota al cliente, sola.
Pagas inteligencia artificial donde no hace falta.
Hay tareas para la inteligencia artificial, tareas para una automatización simple y decisiones que son tuyas. En tu sistema cada cosa va donde corresponde. Es nuestro criterio, y es lo que hace que el tuyo cueste lo que debe costar.
Nadie arma el sistema entero el primer día. Se empieza por la pieza que más duele.
Tres puntos de entrada. El tuyo depende de dónde se te está yendo el negocio hoy.
Primera pieza: visible y atendido
Tu perfil en Google, tu página y tu WhatsApp atendido, que además pide la reseña después de cada visita.
Para el negocio que atiende bien, pero solo cuando el dueño está.

Segunda pieza: tu atención en orden
Lo anterior más hasta tres piezas del catálogo (seguimiento a clientes y vendedores, atención en la página, correo, anuncios, inventario…) y el panel del dueño incluido.
Para el negocio que ya recibe más mensajes de los que puede atender a mano.

Tu sistema completo
Todas las piezas que necesites, el panel del dueño y mejoras continuas.
Para el negocio con varios vendedores, sucursales, inventario o varios programas que no se hablan.

En las tres, es tuyo: tus cuentas, tus datos y tu código quedan a tu nombre. Lo cuidamos mientras quieras; si un día prefieres llevarlo con tu equipo, te lo entregamos ordenado.
Con dos de estas, hablemos.
- Tienes más de un vendedor y cada uno lleva sus clientes a su manera.
- Pagas tres programas o más y sigues juntándolos en una hoja de cálculo.
- Te enteras de los problemas por un cliente, no por tu sistema.
- Facturas, cobras o pides al proveedor a mano, y se te pasa alguno.
- Pagas anuncios y no sabes cuál te trae clientes.
- Quieres crecer y sabes que preguntando no se puede.
Cada rubro pierde clientes en un lugar distinto.
Una barbería los pierde en el turno que nadie confirmó. Un consultorio, en la cita que nadie recordó. Un taller, en el carro que quedó listo y nadie avisó. Por eso la muestra se arma según tu rubro.
Entendemos tu negocio antes de tocar una herramienta.
Qué vendes, por dónde te escriben, cómo cobras, qué repites veinte veces al día y en qué momento se te pierde un cliente.
Tu negocio con la primera pieza funcionando y el panel con tu nombre. Gratis, en uno o dos días.
En una o dos semanas está atendiendo clientes reales.
Cada nueva pieza se conecta a las que ya tienes; nada se vuelve a empezar.
Si con lo que ya usas te alcanza, te lo decimos.
Esto no es para todo el mundo.
Si todavía no tienes clientes que te escriban ni te busquen, no te hace falta; vuelve cuando los tengas. Si lo que buscas es un logo, un video o que te lleven las redes, eso no lo hacemos. Esto es para el negocio que ya vende y sigue llevando a mano lo que ya se puede hacer solo.
Preguntas
¿Esto es para negocios grandes?
No. La primera pieza es para un negocio con un WhatsApp y un dueño. El sistema completo es para cuando ya tienes varios frentes. Se entra por donde duele y se crece desde ahí.
¿Tengo que cambiar la forma en que trabajo?
No. El sistema se construye sobre cómo ya vendes, cobras y anotas. Lo que cambia es que deja de hacerse a mano.
¿Y si mis clientes quieren hablar con una persona?
Hablan. El asistente contesta lo que se repite y te pasa a ti lo que necesita una persona: una queja, una negociación, algo fuera de lo normal. Tú decides dónde está esa línea.
¿La facturación sirve en mi país?
Cada país factura distinto. Antes de armar esa pieza revisamos qué exige el tuyo y te decimos qué se puede automatizar y qué no.
¿Hay mensualidad?
La página se paga una vez. Las piezas que trabajan todos los meses llevan mensualidad, y la sabes antes de empezar.
¿Cuánto tarda?
La muestra, uno o dos días. La primera pieza, una o dos semanas. El sistema completo, por etapas; la primera en unas cuatro semanas.
¿Qué pasa si un día no quiero seguir?
Te quedas con todo lo tuyo: cuentas, datos y código, ordenado y con instrucciones.
Mira tu negocio con su primera pieza funcionando. Antes de decidir nada.
Nos cuentas qué te quita más tiempo y en uno o dos días te mandamos tu negocio con esa pieza andando y el panel con tu nombre. La ves en dos minutos. Si te sirve, hablamos veinte minutos. Si no, te quedas con la muestra.
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